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¿Tuve un parto como lo imaginé?

¡Hola amores! Tengo días sin pasarme por acá a escribirles un poco y es que la maternidad sumado a la vida en general implica una demanda de tiempo y energía sumamente fuerte.


Había quedado en el último blog que les contaría como viví mi parto, por cierto ya casi ha pasado un año.




Desde el inicio de mi embarazo siempre imaginé un parto vaginal, quería vivir el momento de manera consciente y comprometida, también quería tratar de mantenerme hasta el final en la comodidad de mi casa, en donde pudiera realizar todas las técnicas de relajación que aprendí y las movilizaciones corporales necesarias para ayudar a mi cuerpo en todo el proceso.


La mañana del 9 de Julio comencé a sentir leves dolores de vientre (muy parecidos a los dolores menstruales), empezaron muy suaves y distanciados en el tiempo, aparecían y no volvían hasta 2-3 horas después. Ese día sentí una emoción muy grande y comencé a aplicar todo lo aprendido.


Lo primero que hice fue un trabajo de agradecimiento a mi cuerpo por todo lo que hizo por mí y por mi bebé hasta ese momento. Le agradecí por haber sido tan noble y generoso. Luego pasé a la fase de bienvenida para mi bebé.


En la bienvenida le hacía saber que ya estaba todo preparado para recibirlo y que lo estábamos esperando con mucha emoción, tratarlo con respeto desde ese momento y que se sintiera tomado en cuenta para mí era muy importante.





Realicé trabajos de meditación, respiración y visualización, en donde me enfocaba en el momento del parto y lo visualizaba de la manera más hermosa y parecida a como lo diseñé en mi plan de parto.


A medida de que pasaba el día comenzaba con mis movilizaciones, todas ellas las enseño en mis entrenamientos prenatales y en la asesoría para preparación al parto.


Las contracciones poco a poco fueron disminuyendo dándome a entender que aún faltaba mucho para el momento del parto. Al llegar la madrugada, comenzaron a ser un poco más fuertes, toda esa noche fue un poco más intensa , al día siguiente me dediqué al trabajo corporal.



Me enfoqué en darle movimiento a toda la columna y en facilitar la apertura del canal de parto, movilizando la pelvis y el sacro de diversas maneras. De pie, acostada, sentada y con la pelota.


Hasta que llegó la noche y ahí asistí al hospital en donde en solo 4 horas ya pude tener al bebé. Una posición que me aliviaba mucho el dolor de las contracciones era la de cuatro puntos.


Me colocaron la peridural con 9 cm de dilatación y ahí comenzamos con el trabajo de pujo en el cual estuvimos 25 min. Lo genial es que yo seguía sintiendo las contracciones y podía dirigir el pujo, lesionando de esta manera menos mi piso pélvico.


La adecuada respiración para el momento del pujo es importantísima, por eso me enfoco en enseñarles de manera muy didáctica esto en las asesorías de preparación al parto, lo mismo que la posición adecuada para que tu sacro pueda moverse de manera más adecuada permitiendo el paso del bebé por el canal de parto.


A las 4:50 am logré tener a Paul en mis brazos y fue un momento maravilloso, hicimos contacto piel con piel, un momento inolvidable, el corte del cordón umbilical fue muy respetuoso para la adecuada recolección de células madres.


Fue el parto que planifiqué, el que visualicé y soñé, a las 2 horas ya estaba de pie y me sentía muy bien para atender al bebé.


Para mí planificar el parto, informarme, prepararme y vivir conscientemente este proceso pienso que fue parte fundamental para que se diera de manera hermosa y perfecta, sabiendo que el dolor formaría parte del proceso, pero aceptarlo me hizo transitarlo de mejor manera.



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